El Testigo Vivo
Un legado de sanación que abarca tres siglos, donde el tiempo ha dejado sus huellas más suaves.

1853: Nacida de la Sanación
Ya en 1853, los marianistas establecieron aquí el Domaine du Mesnil. En aquel entonces, era una colonia agrícola dedicada a albergar y formar a jóvenes desfavorecidos. La jardinería, la arboricultura y el aire fresco de montaña están desde entonces grabados en el ADN de esta tierra.
1930: Respirando con las Cumbres
Con la construcción de esta villa neo-vasca en 1930, el arquitecto transformó el espíritu filantrópico del siglo XIX en una filosofía residencial moderna. La gran estructura de cuatro plantas y el entramado de madera roja inspirado en las tradiciones vascas representaban la búsqueda última de naturaleza y salud por parte de la élite de la época.




Un Santuario en Tiempo de Guerra
Durante los años oscuros entre 1939 y 1945, su escondida ventaja geográfica la convirtió en refugio para heridos y niños sin hogar. Sirvió como hospital de campaña y orfanato, acogiendo a quienes el mundo había olvidado.
Un Legado de Tutela
El edificio estuvo durante mucho tiempo en manos de una pareja de mujeres. En aquellos tiempos conservadores, su protección de la casa no era solo material, sino una firme defensa de la independencia y la dignidad. Hoy continuamos ese compromiso, custodiando una paz que abarca tres siglos.


